Entró con un dolor en la espalda y se la entregaron muerta a sus familiares

Julianis Harding Cuisman, una mujer de 23 años, falleció en extrañas consecuencias después de ingresar a la clínica con un dolor en la espalda. Hoy sus familiares lloran con impotencia y aseguran que proseguirán jurídicamente por la vida de su ser querido.

Harding Cuisman presentó un fuerte dolor en la parte alta de la espalda el pasado 13 de mayo. En su momento fue de urgencia hasta la clínica Los Nogales, en donde, según sus dolientes, le inyectaron tres medicamento directos, los cuales le afectaron las venas.

Después la internaron en la clínica El Prado, en donde le dijeron que el mencionado medicamento le causó un hematoma en el cerebro. Sin embargo, tuvo que ser remitida para la clínica Cehoca en donde la internaron en la Unidad de Cuidados Intensivos.

“Se demoraron mucho. No había una cosa y la otra. En la tarde del sábado todos la vimos, pero al día siguiente no las entregan muerta. Esto no se va a quedar así. Siempre pasan las mismas cosas en estas clínicas de Santa Marta, se mueren las personas y no pasa nada”, expresó su tío, quien la consideraba como su hija.

Julianis Harding era la segunda de tres hermanos, tenía una niña de dos años y vivían en unión libre con su esposo en el barrio Los Laureles, aunque toda su adolescencia la pasó en Alfonso López.

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